Zubi guztien gainetik, mugarik ez! Transnazionalik ez!

Atala: Últimas Coberturas

Tras casi cinco meses de recorrido, la V Acción Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria, que se ha llevado a cabo bajo el lema "Contra las fronteras y transnacionales", ha llegado hoy a su última parada, y el lugar elegido para la ocasión no es otro que el puente Avenida de Irun, el histórico paso fronterizo que une la localidad guipuzcoana con Hendaia.
La iniciativa  arrancó el pasado 17 de octubre, y durante este tiempo han elaborado, pueblo a pueblo, un dossier con los nuevos retos del debate feminista ante las "transnacionales y las políticas migratorias".
La Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria ha venido recogiendo en cada localidad pañuelos o trozos de tela con mensajes "contra las fronteras y a favor de la construcción de puentes", y hoy han aprovechado todo ese material para lanzar "un mensaje contundente" en la muga.
El origen de muchas guerras y la opresión de los pueblos del tercer mundo comienza aquí, en nuestros pueblos". Por ello, por encima de nuestros privilegios, como vascas y europeas, es hora de asumir nuestras responsabilidades.

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ZUBI GUZTIEN GAINETIK MUGARIK EZ, TRANSNAZIONALIK EZ.

Hemos recogido más de 60 pañuelos con compromisos feministas de 27 comarcas de Euskal Herria, fruto de las reflexiones colectivas realizadas en las diferentes ciudades, barrios, comarcas y pueblos del territorio para fisurar el sistema desde el feminismo, el antirracismo y la decolonialidad; y que además enmarcan nuestras acciones este 8 de marzo.

Nos encontramos en la muga/frontera de Irún y Hendaia, donde iniciamos nuestra acción en octubre de 2020. Esta muga representa un límite político impuesto por los estados nación, que refuerzan la gestión patriarcal y racista de los territorios. Mientras estamos aquí en el control que tenemos delante se están vulnerando los derechos humanos de decenas de personas, pero esta frontera racista no acaba en este espacio, puesto que cuando logran atravesarlo siguen estando en constante peligro de ser expulsadas.  En el 2017,  9.175 personas migrantes en situación administrativa irregular fueron rechazadas en esta muga lo que se conoce como “devoluciones en caliente”.  Hoy, por esto mismo, feministas migradas que forman parte de nuestro movimiento, y que han contribuido de manera activa a esta acción, no pueden estar presentes en este cierre.

Desde la Mundu Martxa, agradecemos el trabajo de organizaciones y colectivos como la Emakume Feministak Sociosanitaria, Red de Mujeres Migradas y Racializadas de Euskal Herria, Feministas por Nicaragua, Mujeres del Mundo quienes han desarrollado los contenidos políticos  sin los cuales no hubiera sido posible llevar adelante esta acción para seguir generando fisuras al sistema heteropatriarcal, capitalista, racista y colonial.

Queremos seguir avanzando en la construcción de un movimiento permanente de lucha feminista, anticapitalista y antirracista, reconociendo a las personas que desarrollan su vida dentro de este territorio. La Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria, entiende el territorio por encima de las fronteras y estructuras administrativas impuestas (fronteras visibles) que dividen nuestro pueblo y han excluido y excluyen a miles de personas migradas para que accedan a derechos y a la ciudadanía.

Nuestro feminismo quiere construir un territorio en el que todas las personas que lo habiten gocen de una vida digna y para hacerlo es imprescindible romper también con las fronteras invisibles; en este sentido proponemos ubicarnos como parte de esta estructura racista y debemos asumir responsabilidades para combatir las causas de la violencia que viven las mujeres migradas y racializadas y no sólo los síntomas.

La sociedad ha normalizado la violencia racista contra los cuerpos de las personas migradas y racializadas. Son miles de personas migradas que en el Estado español y Francés se encuentran en situación irregular, lo que supone trabajar en condiciones de máxima precariedad, con derechos laborales o sociales casi inexistentes, y condenando a muchas de ellas a la explotación laboral principalmente en sectores esenciales como el del trabajo de los cuidados a personas mayores en situación de dependencia, del hogar, de limpieza o la agricultura.

No sólo NO es suficiente con denunciar las leyes injustas, sino que debemos asumir compromisos personales para romper con las políticas de control migratorio, las deportaciones, la brutalidad policial, las quitas de custodia, y las precarias condiciones laborales de los trabajos que se destinan a la población migrada.

El feminismo que queremos construir tiene que reconocer y denunciar el racismo estructural, institucional y social que se normaliza día a día en las calles de Euskal Herria. Esta acción no termina hoy 6 de marzo sino que continuaremos trabajando para construir compromisos colectivos feministas para asegurar una vida digna para todas las personas migradas que desarrollan/desarrollamos su/nuestro proyecto de vida en Euskal Herria.

 

 

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