Orain Ardura - Ahora Responsabilidad

Atala: Últimas Coberturas

Desde la iniciativa de los movimientos sociales contra el TAV, esta mañana se han juntado varios colectivos de diferentes ámbitos y sectores de Hego Euskal Herria. Han salido a las calles en Iruñea, Gasteiz, Donostia y Bilbo para presentar la campaña “Orain Ardura - Ahora Responsabilidad” con un amplio apoyo tanto de personas como de colectivos.
Esto no es más que el comienzo de la campaña, venimos a presentar la iniciativa que ha nacido queriendo conseguir el apoyo de la mayoría social.
En este momento en el que están en juego tanto la salud como las condiciones de vida de las personas, queremos extender la petición de actuar con responsabilidad. Exigimos que se garanticen los recursos necesarios para el bienestar de todas las personas.
En Iruñea se han juntado en el Complejo Hospitalario de Navarra. Un lugar representativo para la lucha contra la enfermedad que nos asola en estos momentos, y que tanto daño está haciendo tanto a la salud de la ciudadanía, como a su economía.
Teniendo en frente las prioridades que nos preocupan: AHORA RESPONSABILIDAD

MANIFIESTO

Por todo ello, las personas, asociaciones, sindicatos y demás organismos que suscribimos este manifiesto, queremos dar a conocer la iniciativa“ORAIN ARDURA – AHORA RESPONSABILIDAD”, que solicita a las instituciones y administraciones públicas la paralización de los proyectos de TAV en base a los siguientes argumentos:
El estado español se coloca a la cabeza mundial en km. de tren de alta velocidad por millón de habitantes, muy por delante de países catalogados como desarrollados y poderosos económicamente como Japón, Alemania, Francia, EEUU y un largo etc. A pesar de ello, se sitúa en el último lugar en cuanto a su utilización, teniendo el ratio más bajo de pasajeros por km.
En lo que se refiere a la Comunidad Autónoma Vasca y a la Comunidad Foral Navarra, si construyesen todos los tramos del TAV anunciados, doblaríamos el ratio de kilómetros por millón de habitantes del propio estado español. La Y vasca y las obras entre Iruñea y Castejón suponen ya casi 5.000 millones de euros gastados. Además, existen proyectos para unir Miranda con Gasteiz a través de Valles Alaveses, Iruñea con la Y vasca a través de Sakana y Lautada o a través de Aralar, proyectos como la Variante Sur Ferroviaria en Bizkaia y todas las entradas del TAV a las capitales. En total, el coste de la construcción de todo lo presupuestado rondaría los 15.000 millones de euros.
Cabe recordar que, con motivo de la crisis del coronavirus, los 3 millones de euros inicialmente destinados por el Gobierno Vasco para autónomas y autónomos o los 2,5 millones para profesionales de la cultura equivalen a 100 y 83 metros de TAV respectivamente. El edificio destinado al Laboratorio Unificado del Complejo Hospitalario de Navarra equivale al coste de 656 metros de TAV y con lo que cuesta la línea de TAV entre Gasteiz e Iruñea, se podrían construir 32 hospitales como el de Eibar, que se inauguró hace año y medio.
Las millonarias inversiones de los gobiernos en grandes infraestructuras como el TAV, se han producido al mismo tiempo en el que se llevaban a cabo fuertes recortes en cuestiones vitales como la sanidad y los servicios sociales y eso nos ha llevado a observar día tras día hospitales saturados, personal sanitario doblando turnos, residencias de mayores convertidas en mataderos y abandonadas a su suerte, gente muriendo en soledad, hoteles improvisados como hospitales, mujeres fabricando mascarillas y caretas en sus casas...
Ahora más que nunca, es indispensable recalcar la importancia de los trabajos que son necesarios para sostener la vida y el cuidado mutuo de las personas, los cuales son mayoritariamente ejercidos por mujeres. En nuestro caso, el 75% de las personas que trabajan en salud o servicios sociales son mujeres. Carecemos de formas para sostener entre todas la vida colectiva porque los recursos comunes están mayoritariamente puestos al servicio de la acumulación de capital. En una situación como la actual, de crisis sin precedentes y en estado de confinamiento, las obras del TAV siguen su curso en lugar de garantizar servicios públicos para una vida digna para todas las personas.
Instamos al gobierno español y a sus compañeras y compañeros de partido, que se encuentran gobernando en Navarra, a cumplir las sensatas palabras del ministro Ábalos cuando tomó posesión y anunció la apuesta del ejecutivo por “realizar una reorientación absoluta de las inversiones ferroviarias, que durante muchos años han estado demasiado centradas en la alta velocidad”. En la misma línea, consideramos que se tiene que extender a todo el estado actuaciones como la de la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, cuando en febrero descartó la conexión por alta velocidad de Oviedo, Avilés y Gijón, alegando que “esas conexiones supondrían únicamente unos 10 minutos de ahorro de tiempo, con una inversión millonaria”.
Instamos al gobierno vasco a hacer caso a las palabras de su Consejero de Economía y Hacienda Pedro Azpiazu que afirmó que “habría que recortar el gasto público y retrasar las grandes obras”.
En estos momentos en los que todo el mundo habla de la terrible crisis que se avecina, cuando se nos está diciendo que va a bajar la recaudación fiscal un 20%, cuando se está apostando por relocalizar la producción y reducir la movilidad, no podemos seguir como si no estuviera pasando nada.
Por tanto, solicitamos la paralización inmediata de las obras del TAV y la desestimación de los nuevos proyectos. Proponemos la mejora y mantenimiento de los trazados actuales para lograr un tren social que una pueblos, ciudades y zonas industriales; que transporte tanto personas como mercancías, vertebrando el territorio sin dejar zonas muy aisladas, y que sea económicamente asequible para cualquier persona.
En consecuencia, pedimos que toda la inversión económica para el TAV sea destinada a cuestiones de urgencia y prioritarias un sistema de salud público con personal y recursos suficientes, el  cuidado de calidad de las personas mayores, de las dependientes y de quienes las cuidan, unas pensiones justas, unos ingresos básicos para todas las personas, una educación pública de calidad, el fomento del euskera, una apuesta por la soberanía alimentaria, unos servicios sociales de calidad, una valorización de los cuidados, el respaldo a las personas de los sectores gravemente dañados por la crisis del Covid-19 como el pequeño comercio, el mundo de la cultura, etc. Al fin y al cabo, necesitamos nuevos modelos económicos que reconozcan  la crisis ecológica (cambio climático, pérdida de la biodiversidad, contaminación...) y social en la que estamos.

 

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